Seminario 2.0
Mayo 13th, 2008
El 2.0 está de moda. Evidentemente hay muchas razones para ello. Hoy viene a cuento por la celebración del Seminario “La Era 2.0: web, democracia, urbanismo y ciudadanía”, que tendrá lugar en Sevilla los días 14 y 15 de mayo y organiza el Centro de Estudios Andaluces. Obviamente, como se dice en la presentación del seminario, la participación de los ciudadanos en la esfera pública se está transformando gracias a las nuevas tecnologías. Internet se ha convertido en un espacio social capaz de facilitar la intervención de todos, consolidando una verdadera sociedad de la información, la comunicación y el conocimiento. Expertos en Internet, medios de comunicación, acción participativa, políticas públicas e urbanismo intervienen en este seminario encaminado a reflexionar sobre las expectativas abiertas a la ciudadanía y la democracia a través de la Era 2.0.
Obviamente, el camino está abierto y ya nadie se acuerda de aquellos comienzos donde simplemente éramos un cliente que esperaba respuesta, normalmente lenta, de un sistema central que jugaba con nuestras necesidades y con nuestra paciencia. Entonces, era difícil saber lo que nos íbamos a encontrar ahora: aplicaciones en tiempo real que hacen lo que queremos y como lo queremos, sin mayores problemas. Y tan sólo han pasado 5 años.
Pero, por encima de todo ello — como concepto bastante indiscutible — hay una base aún por pulir, verdadera piedra angular, para mí, de este cambio social que ahora denominamos 2.0, que radica en la concepción casi minimalista de las soluciones que se aportan con esta filosofía. Es decir, las aplicaciones 2.0 resuelven necesidades concretas y específicas — casi personalizadas — de usuarios, que responden a un uso intensivo de una parte de la Red, en función de necesidades y visiones necesariamente diferentes. Esta idea no la considero ni mucho menos baladí, puesto que rompe la tendencia a la aparición de grandes soluciones que a todos nos llenaron de emoción, por lo que suponía de revolucionaria. Fueron los casos de Google o Flickr, por ejemplo, que hoy, sin embargo, están buscando ajustar sus funcionalidades a pequeña escala, permitiendo que cada uno de nosotros adapte cada opción a su necesidad concreta, de modo que somos usuarios poco normalizados y, más bien, con una tendencia a usos dispares en función de muchos aspectos que sólo ocurren en la pantalla de nuestro ordenador. Estoy seguro que muchos nos hemos visto sorprendidos por cómo alguien aplicaba una solución eficaz a una necesidad que, paradógicamente, nosotros resolvíamos con la misma diligencia. Dos visiones y dos necesidades resueltas con igual calidad y partiendo de visiones distintas. Es lo que mas me gusta, como ya he dicho, de todo este proceso y vivo la nueva ilusión y la alegría de todos los días encontrar soluciones parciales y novedosas de quienes tienen parecidas necesidades a las mías.
Ahora, queda otro gran paso. Y es que la toma de decisiones reales se haga también en fase 2.0. La Administración, por ejemplo, no ha avanzado en este sentido. Más bien al contrario. Y yo tal vez vea un dia una aplicación para rellenar la Declaración de la Renta en modo on line, con respuesta directa a cuándo voy a cobrar o pagar, perdiendo el miedo ancestral que subyace en el imaginario colectivo internauta a confundir rapidez con sencillez y eficacia.
En todo caso, la web 2.0 es un argumento indiscutible para seguir generando esas soluciones pequeñas de las que he hablado antes, pero no olvidemos que la unión de todas ellas está construyendo un edificio nuevo donde la puerta se abrirá a quien sepa aprovechar esa nueva visión, abierta, limpia, sin limitaciones reales, que millones de ciudadanos están demandando ya.
Ya
He tenido ocasión ya de cargar y probar
Hace años pasé muchos días en los juzgados de un barrio muy pobre de Lima, en Perú, resolviendo algunas cuestiones que no vienen ahora al caso. Esperé muchas horas y pude observar cómo en aquel juzgado, que nunca había sido pintado y con 7 funcionarios hacinados en algunas mesas y un juez al que se escuchaba siempre, se hacía de todo menos impartir justicia. Lo peor fue el día en que ví entrar a una joven que había sufrido una violación y detrás de ella entró detenido el presunto violador.. y los sentaron en el mismo banco a esperar, mientras los familiares eran retenidos fuera por la policía. Asistí, como público accidental, a comparecencias por divorcio con hijos por medio, allí llorando; a expedientes de desahucio como rosquillas. Todo ello allí, en medio, porque no había sitio para más, mientras, de vez en cuando, algún vendedor ambulante entraba a vender sus productos. Personalmente no me quejo del trato que me dieron, pero rápidamente comprendí que era mejor poner encima de mi expediente un billete de 10 soles cada cierto tiempo para que todo fuera más rápido. Cuando aquello terminó, creí que no se iba a parecer en nada a la situación de la Justicia en España. Y creo que me equivoqué. Es más, como periodista que soy conozco también la miseria del edificio de la información en España y, con ello, empiezo a pensar que pocos quieren una sociedad donde el Poder Judicial y los Medios de Comunicación puedan servir de contrapeso al Ejecutivo - Legislativo. Tal vez la imagen que lo resuma pueda estar a las puertas de la Audiencia de Huelva. En menos de una semana entró un presunto asesino de una niña y un exalcalde enriquecido por el ladrillo. En un caso, fuimos informados de dónde y cuándo iba a llegar el furgón. En otro, salieron escoltados por la Guardia Civil, que nos engañó sobre la hora, con la excusa de garantizar la seguridad.

Eso llevo comprobando desde hace tiempo, porque a todos los amigos que visito les suelo descubrir el rincón donde guardan las cajas de sus dispositivos. Es un vivo retrato de cada uno, de sus necesidades y de sus apuestas, pero sobre todo de su visión de la vida tecnológica. En muchos casos, abrigan la esperanza de deshacerse de ese determinado dispositivo para cambiarlo por otro mejor, con lo que mantienen la caja durante meses o años. En otros casos, simplemente les recuerda cuando fue nuevo aquello que te compraste en aquella ocasión tan especial o, lo que es mejor, cuando te llegó ese regalo que no esperabas. En todo caso, es un rincón peculiar y distinto, donde merece la pena mirar y compararlo con otro momento anterior.
Si, una larga noche de teléfonos, correos electrónicos, hasta confirmar que el presunto asesino de Mari Luz estaba detenido en Cuenca. En Canal Sur fuimos los primeros en darlo, pero no lo soltamos en cuanto lo supimos. Hubo que esperar tres largas horas hasta decidir soltarlo, porque había en juego mucho: la credibilidad de nuestro medio. Pero tres horas en las que nos comía el alma la espera, porque cualquier otro medio podria salir. Al final, hemos sido nosotros y estoy contento porque no hemos elucubrado nada, hemos ratificado cada uno de los hechos de los que hemos informado y eso es periodismo con mayúsculas, por encima de lo digital o lo analógico. Hemos ganado esta batalla, frente a los que utilizan la muerte de Mari Luz como un objeto productivo más destinado a conseguir audiencia. Es el mejor homenaje que podíamos hacer a ella y a su familia.





