El abogado más envidiado de Sevilla

Carmen Fernández murió antes de cobrar la indemnizaciónDentro de la peculiar familia de la abogacía sevillana, todo el mundo habla del éxito de uno de sus representantes, el abogado Gabriel Velamazán, porque se va a llevar el 12% de los 1,7 millones de euros que corresponden de indemnización a los hijos de Carmen Fernández, Iván y Sara. Calculen ustedes mismos la cantidad y a lo mejor entenderán por qué el letrado, en un momento dado de esta cruel historia judicial, aconsejó a su clienta, hoy fallecida, que no negociara con la Junta de Andalucía para conseguir que el dinero, o parte de él, hubiera llegado antes.

Y es que la historia de Iván y Sara se rompe por todos lados, por mucho que estos días los medios hayan entendido el tema únicamente por la tardanza en todo el proceso, 12 años, culpabilizando a la Junta de Andalucía del retraso, sin explicar que fue una bronca judicial y personal entre la Audiencia de Sevilla y un determinado juez lo que realmente enterró este tema en la noche de los tiempos, mientras que el señor Velamazán prefirió esperar porque pensó, y se equivocó de medio a medio, que la Junta no iba a recurrir al Constitucional y que, por lo tanto, la cosa tardaría otros cuatro años más. Al final, la verdadera víctima es la denunciante, a la que un día quitaron a sus hijos y no los volvió a ver juntos más, porque un juez dijo una cosa y a la Audiencia de Sevilla no le gustó; porque la Junta de Andalucía, viendo la bronca judicial, se la cogió con papel de fumar; porque el abogado de la denunciante tuvo muy claro que allí había negocio y aconsejó esperar.

El abogado Gabriel VelamazánY, a todo esto, nadie habla de los padres de acogida, un matrimonio de clase media sevillana que ha entregado su vida por estos dos niños y que se ha arruinado buscando legítimamente estar con los que consideraban sus hijos. Ellos también son víctimas y héroes de esta historia y, tal vez, el abogado del que estamos hablando debería tenerlo en cuenta.

Una historia así merece una reflexión algo más profunda que la meramente impulsiva que se ha contado estos días. Al final, la denunciante murió de cáncer, consumida en un marasmo burocrático que hoy todos reconocen; la Audiencia Provincial no ha hecho propósito de enmienda alguno; el juez sigue en su sitio y los paganinis, los contribuyentes, a pagar. Esos 1,7 millones de euros tenían que haberse invertido por la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, en muchos otros menesteres que, ahora, terminarán indemnizando a quien no puede ya recibirlo y a un abogado que está hoy siendo saludado y felicitado por todos sus compañeros de profesión, gracias a ese bendito 12%.

Por favor, que los tutores de esos niños inviertan el dinero — parece que ahora hay que esperar a conocer el testamento de la fallecida, pero todo indica que será para ellos — en su formación y en explicarles que su madre fue víctima de una sociedad que no parece preparada para responder a casos como estos y que demuestra tener muchos agujeros reales a la hora de afrontar los problemas de la ciudadanía, sumergida en un mundo hedonista que no nos deja ver la crueldad de muchas situaciones.

One Response to “El abogado más envidiado de Sevilla”

  1. Animalazo Says:

    En esta miseria narrativa, en esta simplista visión que nos hace Señor Manfredi, parece que hay un solo culpable, el abogado. Parace que la junta no tuvo ni arte ni parte, todo se centro en un abogado ambicioso y en un juez enfrentado con todos según usted, bronca que tampoco nos explica.
    Una junta titular de la tutela de Iván ¿y el dinero?, ¿quien lo tiene?. Según usted la dilación fue causada por un abogado que sabia que Carmen se moría, que queria más, que el 12% de 1,7 millones de una moribunda no era bastante. Ese dinero, mi dinero, su dinero debe de ir a sus hijos que se llevaran el 88% de 1,7 millones el día que la junta pague, eso y la lucha que mantuvo su madre codo con codo junto a un abogado sin escrupulos según usted es todo el recuerdo que tendran de su madre. Ese dinero es el precio que deberemos pagar los Andaluces por una Consejeria inoperante, por politica social discriminatoria y no por el hacer de un poco escrupuloso abogado según usted que llevo los intereses de su cliente hasta el final.
    ¿Tiene en su articulo cabida alguna critica a la Junta?.

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