¿Justicia?
Hace años pasé muchos días en los juzgados de un barrio muy pobre de Lima, en Perú, resolviendo algunas cuestiones que no vienen ahora al caso. Esperé muchas horas y pude observar cómo en aquel juzgado, que nunca había sido pintado y con 7 funcionarios hacinados en algunas mesas y un juez al que se escuchaba siempre, se hacía de todo menos impartir justicia. Lo peor fue el día en que ví entrar a una joven que había sufrido una violación y detrás de ella entró detenido el presunto violador.. y los sentaron en el mismo banco a esperar, mientras los familiares eran retenidos fuera por la policía. Asistí, como público accidental, a comparecencias por divorcio con hijos por medio, allí llorando; a expedientes de desahucio como rosquillas. Todo ello allí, en medio, porque no había sitio para más, mientras, de vez en cuando, algún vendedor ambulante entraba a vender sus productos. Personalmente no me quejo del trato que me dieron, pero rápidamente comprendí que era mejor poner encima de mi expediente un billete de 10 soles cada cierto tiempo para que todo fuera más rápido. Cuando aquello terminó, creí que no se iba a parecer en nada a la situación de la Justicia en España. Y creo que me equivoqué. Es más, como periodista que soy conozco también la miseria del edificio de la información en España y, con ello, empiezo a pensar que pocos quieren una sociedad donde el Poder Judicial y los Medios de Comunicación puedan servir de contrapeso al Ejecutivo - Legislativo. Tal vez la imagen que lo resuma pueda estar a las puertas de la Audiencia de Huelva. En menos de una semana entró un presunto asesino de una niña y un exalcalde enriquecido por el ladrillo. En un caso, fuimos informados de dónde y cuándo iba a llegar el furgón. En otro, salieron escoltados por la Guardia Civil, que nos engañó sobre la hora, con la excusa de garantizar la seguridad.