Cobrar también a los receptores de llamadas a móviles
El anuncio de la comisaria europea de plantear la posibilidad de que parte de las llamadas a móviles las paguen los receptores ha levantado una polvareda importante en esta España nuestra donde nunca se ha hecho esto. El tema pasa por la tarifa de “terminación”, que son las que las compañías telefónicas cobran a otros operadores por el uso de su red cuando la llamada de un abonado se dirige a otro de una compañía distinta. Vale, es una opción, pero desde el primer momento se ha enfocado la cosa sólo desde la posibilidad de que, a largo plazo, puedan abaratarse los costes, como ha ocurrido en Estados Unidos, donde esta práctica es habitual. Personalmente creo que el caso de España es muy distinto al norteamericano, porque allí — oh templo del capitalismo — nadie tiene más de un 30 % de mercado y la política de tarifas planas es la habitual. Ahora mismo, cualquier ciudadano norteamericano puede suscribir una tarifa plana para llamadas a cualquier operador nacional y con el tiempo que sea a un precio de 90 dólares (unos 60 euros). ¿Se imaginan esta situación en España? Sinceramente no me la imagino por ahora, no porque el cliente está ya maduro, sino porque las compañías — con la excusa de utilizar el aparato como moneda de cambio — retienen a los clientes bajo fuertes compromisos y altas tarifas que garantizan una rentabilidad altísima a sus accionistas, creando una situación antisocial que, a la larga, nos pasará factura a todos, empezando por ellos. Entonces, criticarán al Gobierno por no abrirles la mano. España sí que es capitalista.